La retina es una pieza esencial para tener una correcta visión. No sólo transforma en señales eléctricas las imágenes que entran, sino que también es la encargada de enviarlas al cerebro por medio del nervio óptico. Por lo mismo, cualquier problema que la afecte debe ser tratado a tiempo.

¿Sientes que ves borroso? ¿Aparecen luces o flashes, sobre todo cuando miras hacia los lados? ¿No logras enfocar de forma nítida los detalles? En caso de tener alguno de estos síntomas, es probable que haya alguna complicación en la retina y lo importante es consultar a tiempo para realizar un correcto tratamiento. Dentro de los problemas más frecuentes encontramos:

• Degeneración Macular asociada con la edad

El principal factor de riesgo es el paso del tiempo, siendo más común en personas con más de 60 años. La mácula es una parte de la retina que permite que la visión sea nítida, por lo que su degeneración, al ir destruyendo lentamente la visión central, dificulta la lectura y la visualización de detalles finos.

Además de la edad, existen otros factores de riesgo: tabaquismo, sobreexposición a los rayos UV (como personas que trabajan en el exterior sin protegerse correctamente) y la falta de antioxidantes en una dieta balanceada. Incorporar estos últimos dentro del tratamiento es de suma importancia, aunque también se puede recurrir a inyecciones de Avastín dentro del ojo.

• Retinopatía Diabética

Está directamente asociada a la Diabetes. Se espera que toda persona diabética tenga este problema, sin embargo, la gravedad (leve, moderada o severa) va a depender exclusivamente de cómo haya sido tratada y compensada la enfermedad durante el paso de los años.

Si el paciente no ha tenido un correcto control metabólico de la Diabetes, se va produciendo un deterioro en los vasos sanguíneos que irrigan el ojo. Si éstos se rompen, la sangre se libera hacia la retina, lo que provoca inflamación o muerte de algunas zonas.

Los principales síntomas son: dolor o presión en ambos ojos, pérdida brusca de visión, dificultad para ver objetos ubicados hacia las esquinas de los campos visuales y visión doble o borrosa.

La mejor forma de prevenir esta enfermedad es mantener un correcto control de la Diabetes, además de chequeos periódicos con el Oftalmólogo. Aunque la pérdida de visión no se recupera, sí se puede evitar que avance. Para ello existen inyecciones de Avastín dentro del ojo, tratamientos con láser o cirugía en casos más graves.

• Desprendimiento de retina

La forma más común de desprendimiento es aquella en la que se produce un agujero en la retina, por el cual se filtran los líquidos del ojo, provocando que ésta se separe de los tejidos que la soportan.

Las principales causas y factores de riesgo para que esto se produzca son: lesiones o traumatismos, miopías graves, antecedentes familiares o haber tenido desprendimiento en uno de los ojos. Los síntomas pueden ser visión borrosa, sombras dentro del campo visual, destellos de luz o flashes (sobre todo en la visión periférica) o la sensación de cuerpos volantes dentro del ojo (como “moscas” que flotan).

Frente a la aparición de estos síntomas o factores de riesgo, lo mejor es consultar a la brevedad con un especialista para prevenir futuras complicaciones. La mayoría de las veces el tratamiento es quirúrgico y va a ser más o menos invasiva según el tipo de desprendimiento.